Entorno Saludable

Cumplir con lo que todos cumplen, certificar lo que todos certifican, se ha constituido en una vara que “normaliza” a las empresas; sin embargo igualarnos fue el desafío del siglo pasado. Adentrados en el siglo XXI esto ya no representa un elemento “diferenciador” que impulse por si solo a mejores resultados. Paulatinamente se ha llegado a un nivel en el que es muy difícil superar los objetivos alcanzados, al aumento en los esfuerzos no lo acompaña un incremento en la efectividad, observándose una progresión en forma de meseta, que desalienta en lugar de motivar al desarrollo organizacional.

En esta línea, las definiciones de Entorno Saludable de Trabajo Productivo han evolucionado en los últimos años. Desde un enfoque casi exclusivamente referido al ambiente físico de trabajo según el esquema tradicional de salud y seguridad ocupacional (que considera los riesgos físicos, químicos, biológicos y ergonómicos), se ha evolucionado hasta una definición que tiene en cuenta los hábitos de salud, los estilos de vida, los factores psicosociales (organización del trabajo y cultura de trabajo en su vinculación fundamentalmente con el estrés y sus consecuencias), la relación con la comunidad o con el entorno familiar y con todo lo que pueda afectar a la salud del trabajador/a.

En la escala de accidentes producidos en la Argentina, los de tránsito ocupan el 35,2% del porcentaje global, instalándose en los primeros lugares de las estadísticas mundiales. La cantidad de muertes por accidentes de tránsito en Argentina supera en un 300% a la mayoría de los países europeos y a los EEUU, donde hay educación vial obligatoria en las escuelas, altísimas penas para los infractores y rigurosos exámenes para obtener la licencia de conducir. Con luctuoso saldo de víctimas fatales, lesionados y discapacitados permanentes, los accidentes de tránsito superan las causas de muerte por cáncer, SIDA y otras enfermedades. Además de las minusvalías e invalideces y pérdidas humanas, el Estado y las empresas pierden anualmente cifras inconmensurables en bienes humanos irremplazables, materiales, sociales y personales.

Nos manejamos con una percepción incompleta que veía a la salud en la empresa como un gasto, pero tal como lo define la Organización Mundial de la Salud (OMS):

“La salud y el bienestar de los empleados no solo constituyen fines nobles en sí mismos, sino que además son esenciales para: la productividad, la competitividad y la sostenibilidad de las empresas.”

Cada día son más las compañías que se preocupan por cuidar a sus integrantes en todas las posiciones de la estructura, concientes de los múltiples beneficios que produce a inversión en el bienestar físico y psíquico de los equipos humanos.

Por esto, es considerado por diversos sectores que las empresas serán mucho más eficientes, competitivas y valoradas si las personas que las componen están en plena forma física y mental, con energía suficiente para afrontar nuevas iniciativas, sumada a una capacidad de aprendizaje constante y con ganas de trabajar en equipo.


Solo a modo de ejemplos podemos citar:
  • Según la Organización Internacional del trabajo (OIT) la mala alimentación en el ámbito laboral podría disminuir hasta el 20% de la productividad.
  • La falta de hábitos saludables representa el 27% de los factores que generan tensión en el trabajo.
  • Los datos internacionales demuestran que entre un 3 y un 10% del volumen de facturación de una empresa se pierde por las consecuencias económicas de un entorno de trabajo no saludable.
  • Una mejora de los hábitos de salud de los trabajadores puede reducir el ausentismo laboral hasta un 36%. ENWHP, Red Europea para la promoción de la salud en el trabajo.
  • Los riesgos derivados de los hábitos no saludables representan entre un 50% y un 70% de los costos